¿Por qué su necesidad?

Fundamentalmente porque asiste realidades concretas en las vidas en riesgo de no nacer.

Para ello sale al encuentro de las madres, adolescentes y jóvenes embarazadas a fin de asistirlas y orientarlas en sus dificultades, promoviéndolas en su dignidad y fortaleciéndolas en su maternidad para que reconozcan y cuiden la vida de sus hijos.

Al mismo tiempo alienta una estrategia común como Iglesia para concienciar y encender desde el servicio una renovada catequesis de la valorización de la vida humana desde el seno materno, como una clara contrapropuesta en el servicio a la mentalidad antivida.

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